HOY RESPONDE / 28M

El emocionado recuerdo de Gonzalo Capellán a su padre, ex alcalde de Haro fallecido en 2016

Ver vídeo

«¿Pensará mucho en que su padre se sienta orgulloso de usted si es presidente de La Rioja?». Gonzalo Capellán respira hondo. Se le ha hecho un nudo en la garganta y sus ojos nos miran a mitad camino entre la sonrisa y la melancolía. «Espero… espero…», adivina a contestar emocionado. «Mucha gente me dice ‘si eres como tu padre’ ya cuentas con mi apoyo. Y yo les contesto que ojalá llegue a ser la mitad que mi padre».

Hay reacciones espontáneas que definen a las personas. «De bien nacido es ser agradecido», dice emocionado Gonzalo Capellán al hablar de sus padres y, en concreto, por su padre, Patricio Capellán, alcalde de Haro desde 1987 hasta 2015: «Mi padre no tuvo estudios. Él me dijo que todo lo que me iba a dar en la vida era formación y educación para que me ganara mi futuro. Él con 10 años tenía que barrer y hacer los recados de don Juan, que era el maestro del pueblo, para que le enseñara a leer. A los 13 años se puso de aprendiz de un herrero y a los 16 años emprendió y montó un taller que cuando llovía en la fragua no podía trabajar. A mí me encantaba llevarle la Maizena y el termo de café, que es lo que tomaba todas las mañanas. De la nada consiguió que ese taller fuera luego un taller cubierto y luego ser un autónomo con tres empleados y trabajar en la forja artística porque, aunque aprendió a leer y escribir, no pudo desarrollar más sus capacidades, pero amaba el arte y tenía un talento para el dibujo enorme».

Capellán recuerda que «cuando volvía por la noche del taller y se quitaba el buzo, yo le veía lavarse las manos negras del hierro bajo el agua caliente. Entonces, se ponía a dibujar y copiaba cuadros con rotuladores. Era magnífico. Siempre decía que al jubilarse se dedicaría a pintar con un caballete».

«Mi padre fue alcalde durante 28 años de Haro. Y hasta que falleció tuvo el favor de los jarreros, de los habitantes de Haro. Y lo consiguió porque fue un político cercano, que estaba en la política municipal que es la más cercana y cara a cara con los problemas de la gente. Hace unos días, me paró una mujer y me dijo: ‘Gonzalo, si ganas, por favor, ponme el autobús para ir al centro de salud porque tengo 80 años y el otro día llovía y me caí. Tu padre iba con una libreta y apuntaba nuestros problemas. Luego podía o no, pero intentaba solucionarlos’. Y la mujer se echaba a llorar recordándole».

«Mi padre nunca quiso ser nada más que lo que fue. El sólo quería gestionar su pueblo. Y si era necesario se enfrentaba, incluso, como hizo, al Gobierno de su propio partido. Era un verso libre, pero siempre tuvo claro que su objetivo era defender a sus vecinos», señala. Una voz sopla al periodista un pequeño secreto. Era tal el carácter de Patricio Capellán que más de un domingo se le veía -con su bloc de notas- visitando en hospitales de la región a vecinos de Haro «por si les faltaba algo».

«Era un gran hombre», repite emocionado. Patricio Capellán falleció en 2016. Uno de esos hombres hechos a sí mismo en la España de la posguerra. Cuando la madre de Gonzalo Capellán vio en prensa que Feijóo le había llamado y él aceptado le dijo: «Mira, hijo, todo eso que cuentas sobre tu vuelta se lo puedes contar a los medios, pero a mí no. Tú has vuelto por los genes. Por tu padre».

Lo último en España

Últimas noticias